INSTRUCCIÓN

Índice

Las Quince Reglas para Purificar las Emociones
Uno de los Siete Pecados Capitales: SOBERBIA
La Máscara
Bhagavad Gita
La Escuela de Atenas
Las Siete Reglas de Paracelso

LAS QUINCE REGLAS PARA PURIFICAR LAS EMOCIONES

(Extractado del libro “El Discípulo, Su Desafío Esencial” – Editorial Kier).

Torkom Saraydarian (1917–1997) nació en Turquía procedente de una familia armenia.
Fue un extraordinario ser humano. Se le ha reconocido mundialmente como gran académico de religiones comparadas.
Fue un gran maestro, escritor, conferenciante y compositor de música sacra.
Dio más de 3.000 conferencias alrededor del mundo. Desde su infancia fue entrenado en las enseñanzas de la Sabiduría Eterna bajo la guía de su amado padre.
A medida que creció, visitó monasterios, templos antiguos y escuelas esotéricas para encontrar las respuestas a sus preguntas sobre el hombre y el Universo. Estudio música y dominó instrumentos como el violín, el piano, el violonchelo y la guitarra. Compuso cientos de piezas musicales reflejo de su entrenamiento en la Sabiduría Infinita.

Sus trabajos representan una síntesis de lo mejor y lo más bello de la cultura sacra del mundo al crear un verdadero acercamiento universal a la espiritualidad.
El increíble legado que nos dejó es de 170 libros, la mitad de los cuales aún no ha sido publicada, así como cientos de piezas musicales, conferencias en audio y vídeo y cursos de meditación.

El notable logro en sus obras ha sido el de sintetizar y hacer entendible la enorme cantidad de conocimiento conocida como Sabiduría Eterna.

Torkom tuvo una honesta y gran cualidad, nunca engañó a sus estudiantes con falsas promesas o ilusiones, sino que los guió a través del largo y desafiante camino de la auto-transformación.

Él era un firme creyente que los grandes logros requieren grandes esfuerzos.

Hay quince reglas sencillas para purificar las emociones. Muchas personas dirán que ya conocen estas reglas; pero porque las “conocen” ¡no las aplican!

1. Trata de evitar tus intereses egoístas.
Siempre que introduzcas tu interés personal en tus pensamientos, acciones o palabras, estás creando feas emociones y suscitando emociones feas en los demás.
Si tomas cualquier problema del mundo, desde problemas familiares hasta problemas comerciales y de política internacional, y ahondas en sus causas, siempre encontrarás los gusanos del interés personal que están comiéndose los cimientos. El interés personal siempre te lleva en la dirección equivocada.

2. Evita la vanidad.
La vanidad es una forma de autoengaño, en la que piensas que eres algo que no eres. Cuando yo era muy niño, mi padre me contó un cuento para instruirme acerca de la vanidad.
Un día un cuervo vió a un pavo real de bellísimas plumas que él admiraba muchísimo. Aguardó durante muchos días hasta que el pavo real empezó a cambiar sus plumas. Entonces las recogió y se adornó con ellas. El cuervo estaba muy ufano con su aspecto. Fue al espejo para admirarse.
Llamó a muchos pájaros para que acudieran a ver cuan bello había llegado a ser de repente.
De pronto, un fuerte viento que llegó sopló todas las plumas de pavo real y el cuervo quedó de pie, frente a sus amigos, como un pájaro negro desnudo. “De ahora en adelante” —me dijo mi padre solemnemente— “no te adornes con las plumas de los otros”.
No uses los logros y el talento de otras personas para parecer más grande. Esto es vanidad.

3. Evita la ira.
La ira daña los pétalos de tus centros superiores. Tal vez esto no pueda demostrarse, pero es un hecho que después que estás enojado, durante varias horas no tienes energía. La ira es también peligrosa porque a menudo te hace hacer cosas que nunca habrías hecho si estuvieras en tus cabales.

4. Evita la codicia.
La codicia altera la brújula de tu vida. Cuando te atrapa la codicia, te pareces a un avión atrapado en la corriente de un jet, que no puede hallar su rumbo. La codicia hace que a su tiempo quedes atrapado por una fuerza de la que no podrás liberarte. Esto imprime una carga tremenda de presión sobre tus cuerpos físico y mental, y perturba tu equilibrio. Cuando tu equilibrio emocional está perturbado, tu naturaleza física y mental no te servirán sino que te traicionarán.

5. Evita el temor.
El temor hace que te identifiques con valores falsos y suposiciones falsas. Uno de mis Maestros en el monasterio me dijo una vez: “Sólo en la intrepidez absoluta está contenida la claridad de la consciencia”. Si tienes miedo, tu consciencia se disipa. Siempre que venzas todo temor, purificas tu consciencia y tu cuerpo, y ayudas a tu supervivencia y tu longevidad.
Tu temor hace que los demás te controlen, y todo ser humano controlado por otros se está suicidando.
Pero nos gusta controlar a los demás, en vez de dejar que sean personas que se realizan solas.
Cuando ejercitas el temor sobre los demás, eres un criminal, pero eres un criminal mayor si permites que otras personas te controlen inyectándote temor.

6. Evita la ostentación.
La ostentación construye una personalidad falsa, y una personalidad falsa vive mediante emociones negativas. Una vez que empiezas a hacer ostentación, deberás alimentar continuamente esa personalidad falsa con emociones negativas para hacer que continúe existiendo.

7. Trata de comprender los puntos de vista de los demás.
No saltes de inmediato a tus propias conclusiones cuando las personas se comportan de cierto modo. “Aquél no me saludó hoy. Debe estar enojado conmigo”. De inmediato, al decir esto, ya creaste mil y una emociones en tu corazón.
Aunque tu conclusión fuera acertada, no necesitas crear esas emociones: por lo tanto, no saltes a conclusiones.

8. Reemplaza cada emoción negativa con una emoción positiva a través de la imaginación.
La gente piensa que el pensamiento puede controlar a las emociones. Esto no es cierto. La imaginación controla a las emociones. Las emociones son más fuertes que los pensamientos en esta altura de nuestra evolución porque vivimos en el torbellino emocional; todavía no entramos en el torbellino mental.
Siempre que tengas una emoción negativa, trata de reemplazarla inmediatamente con la contraparte positiva.
Por ejemplo, siendo niño, un amigo y yo pasábamos la noche en una cabaña en la montaña. Mi amigo estaba muy asustado. Decía: —Alrededor de la casa hay muchos osos y coyotes, ¡irrumpirán cuando estemos dormidos y nos comerán! El pobrecito estaba atrapado en sus emociones negativas. Le dije: —Hace cinco minutos vi cuarenta ángeles bailando alrededor de nuestra cabaña. Tenían enormes alas doradas y mantos de bellos colores… Y hay uno sentado en cada rincón de la cabaña. Si algún animal se atreve a entrar aquí, el ángel sacará su espada y le cortará la nariz… Hice una pausa. Él ya estaba durmiendo.
Por desgracia, la mayor parte de la humanidad es víctima de sus propias alucinaciones. Debemos liberamos de nuestras alucinaciones.
En una ocasión, una mujer vino a pedirme consejo porque odiaba a otra y no podía soportar verle la cara. Trabajé con ella durante una hora efectuando los siguientes ejercicios una y otra vez:
Primero, imagina que caminas por la calle, y que ella camina hacia ti. Mírala y aparta tu rostro…
Ahora ella viene de la dirección contraria y tú de pronto pasas junto a ella, la saludas y luego miras a
otra parte…
Ahora tropieza con ella al pasar y dile: “Discúlpame, no quise hacerte año”… La cuarta vez que
pases junto a ella, estréchale la mano. La quinta vez, abrázala y dile: “Te quiero”…
La semana siguiente, la mujer a la que yo aconsejara entró en una reunión.
Al detenerse luego de trasponer la puerta, se volvió y vio a la misma mujer a quien antes odiara, que estaba de pie junto a ella. ¡De pronto, la abrazó!
Siempre que reemplaces una emoción negativa con una emoción positiva, rompes cristalizaciones de viejas imaginaciones y las reemplazas con imaginaciones sanas.

9. Aumenta diariamente tu imaginación positiva y creadora.
Por ejemplo, por la mañana, bien temprano, cuando subas a tu auto para ir a trabajar, no pienses: “Me va a ocurrir un accidente… Los negocios andarán mal… Ese hombre va a venir de nuevo…” Todas estas cosas son posibles.
Pero en lugar de ello, di: “¡Qué bello día es hoy! Hoy todo va a andar magníficamente…”.
Esta clase de actitud te equipa con energía positiva para afrontar los hechos negativos. Esta es no sólo una técnica útil; puede salvarte realmente la vida.

10. Toma los hechos que podrían causarte irritación, ira, y emociones negativas, y mediante tu imaginación procura que no puedan influir sobre ti.
Mírate en tu imaginación estando muy calmo y alegre.
Es importantísimo destruir tus apegos a objetos, personas y deseos porque todo aquello a lo cual te apegas mina tu energía. No dejes que la gente se apegue a ti o se identifique contigo, y tampoco te identifiques con ella. De este modo tendrás relaciones humanas más sanas.
En mi experiencia como consejero, hallé que personas que acuden con problemas terribles de unas con otras, estuvieron en un tiempo fundidas, identificadas y apegadas; en pocas palabras: pegadas entre sí.

11. No busques las faltas de los demás.
Siempre que empieces a tratar de encontrar defectos en los demás, ya sean éstos reales o irreales, verás que de ti emanarán emociones negativas.
Cuando las emociones negativas empiezan a circular en tu organismo, ya intoxicaste tu organismo; contaminaste tu propia esfera de la consciencia.

12. No te alegres con los fracasos de los demás.
A cada uno de nosotros le gusta alegrarse cuando otras personas que no nos gustan fracasan.
Pero al hacer esto, no sólo herimos a los demás; también nos herimos… porque “”ellos” son esencialmente “nosotros”.

13. Imagina diariamente, durante uno o dos minutos, que estás sentado junto a tu Maestro, cualquiera que éste sea.
Esto te quitará muchas emociones negativas, y las destruirá.

14. Intenta diariamente efectuar durante unos momentos un silencio emocional total.
Si aprendes esta técnica, será una gran bendición para ti.
Una cosa es decir: “En la reunión de hoy no hablaré… No discutiré con esa mujer”. Algunas personas obtienen grandes resultados cerrando la boca; pero, ¿podrás silenciar tus emociones y no tener una reacción emocional, no importa lo que alguien te diga o haga?
Esta es una técnica importante que hay que dominar, porque quien domina sus emociones se vuelve amo de su vida. Puedes tener gran dominio mental, pero si no tienes dominio emocional, puedes destruirlo todo alrededor de ti.

15. Desarrolla la ternura.
La gente piensa que ésta se refiere a dulces sonrisas, expresiones melifluas, movimientos melodiosos y ojos almibarados.
La verdadera ternura no radica en las formas externas sino en el significado de las palabras, la voz y los modales tuyos.
Si en tus expresiones hay amor, luz, belleza, justicia y libertad, eres una persona tierna.
Pero si en ellas hay mala intención, calumnia, traición, mentiras e hipocresía, entonces no importa cuáles sean tus expresiones, eres una persona tosca.

Algunas de estas quince reglas tal vez parezcan juegos, pero debajo de ellas hay una gran ciencia sobre el uso de la energía en el conocimiento creador. Estas son quince reglas para el dominio de la vida.

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Uno de los Siete Pecados Capitales: SOBERBIA

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano” (San Agustín)

El creerse superior a los demás es lo que impide que sigamos avanzando y perpetua la sensación de separación, hoy día está muy en boga la “nueva era” y “los maestros” y la espiritualidad en general. Si bien es cierto que existe un deseo sincero por parte de todos de hacer las cosas bien, llega un momento que entre tanto conocimiento nos perdemos de lo esencial, cediendo ante las redes de la soberbia en la espiritualidad.

La soberbia espiritual deriva de considerar que ya se ha alcanzado un gran nivel, producto del conocimiento, es considerarse completamente lleno y sentir que ya no se requiere más, que ahora sólo se quiere enseñar a otro, a los cuales se percibe y se juzga como inferiores o diferentes a nosotros. Si bien es cierto que toda practica en el área espiritual requiere cierto compromiso, también es cierto que pocos realmente pueden ver el corazón de otros y sus intenciones, por lo tanto juzgamos según nuestra percepción errada no desde la realidad del otro.

La verdadera espiritualidad implica inclusión y amor por todo, y todos, por lo tanto ninguna persona es más espiritual que otra porque pertenezca ( a una cofradía,o institución) o no; o, a una disciplina. Más bien cada quien sigue un camino y procura hacerlo lo mejor que sabe y cada uno de sus actos no son más que las consecuencia de su sistema de pensamiento.

La soberbia espiritual es una de las mayores trampas del ego, porque nos sitúa en un lugar superior y nos desvía de nuestra esencia porque nos aleja del amor, porque este incluye a todos y en ningún momento deja a nadie afuera. Desde el mismo momento que nos situamos en un nivel superior, nos colocamos una máscara y colgamos un gran candado sobre nuestro sistema de creencias, imposibilitando el ser capaces de agradecer las perlas de sabiduría de los que se cruzan en nuestro camino, por la falsa creencia de pensar que ya sabemos todos y que esa sabiduría es la correcta.

Se siente tanto apego a las creencias que nos volvemos fanáticos de ellas, cerrando nuestra mente porque está llena, no dejando espacio para el vacío existencial de “la nada” y la paz que conlleva. La soberbia nos lleva a no saber reconocer nuestros errores, dejando de exigirnos a nosotros mismos por considerarse perfectos y por otra parte midiendo a los demás con un juicio discriminatorio y altivo. A la larga no hay mayor ego que el del “maestro”, porque se tienen todos los rincones de la mente llenos de la telaraña de las creencias arraigadas. Mantén una mente fluida, dejando espacio para la humildad y para el vacío, recordemos que en la Nada se abre un espacio para la manifestación del Ser.

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LA MÁSCARA

Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.

Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara.

Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara.

Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara.

Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar, es la máscara.

Me pongo una máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras, es precisamente lo que impido con ellas.

-GILBERT BRENSON

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BHAGAVAD GITA


Por qué te preocupas sin motivo alguno?
A quien temes sin razón?
Quien te podría matar?
El alma no nace, ni muere.
Cualquier cosa que pase,
pasará por tu bien;
lo que este sucediendo,
está sucediendo para bien;
lo que vaya a pasar,
también sucederá para bien.

No debes lamentarte por el pasado.
No debes preocuparte por el futuro.
El presente está sucediendo.. .
Qué perdida te hace llorar?
Que has traído contigo,
¿Que crees que has perdido?

¿Que has producido,
Que piensas que se ha destruido?
No has dado nada,
ustedes no han traído nada consigo,
cualquier cosa que posean, la han recibido aquí.
Cualquier cosa que hayan tomado, la tomaron de Dios.
Lo que sea que hayan dado, se lo han dado a Él.
Ustedes llegaron con las manos vacías,
y regrasaran con las manos vacías.

Cualquier cosa que posean hoy,
pertenecía a otra persona el día de ayer y
pertenecerá a otra diferente el día de mañana.
Erroneamente ustedes han disfrutado de
esa idea
de pertenencia.
Es esta falsa felicidad
la causa de sus penas.

El cambio es la ley del universo.
Lo que ustedes consideran como muerte,
es en realidad la vida.
En cualquier momento podrian
ser millonarios,
y en el siguiente pueden
caer en pobreza.

Tuyos y míos, grandes y pequeños…
borren esas ideas de su mente.
Entonces todo les pertenecerá y todos serán dueños.
Ese cuerpo no les pertenece,
tampoco ustedes son de ese cuerpo.
El cuerpo esta formado por fuego, agua, aire, tierra y
eter, y retornará en estos elementos.
Pero el alma es permanente – así que
¿Quien eres realmente?

Dediquen su ser a Dios.
Él es el único que deben confiar.
Quienes conocen esta verdad son por siempre
libres de temor, preocupación y dolor.
Hagas lo que hagas,
hazlo dedicado como una ofrenda a Dios.
Esto les llevará a experimentar
la alegría, la libertad y la vida por siempre.

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LA ESCUELA DE ATENAS

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LAS SIETE REGLAS DE PARACELSO

1.- Lo primero es mejorar la salud. Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un hábito que debes a tu propia dignidad.

2.- Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza. Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3.- Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.

4.- Hay que olvidar toda ofensa, mas aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así de pronto, tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

5.- Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con las buenas influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos a veces luminosas ideas, susceptibles de cambiar toda una existencia. Con el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiará en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.

6.- Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. Por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7.- Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas tu espíritu no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes temer es a ti mismo. El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre. Si estudias atentamente a las personas de buena suerte, veras que intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que alegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte, la riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la dicha más duradera solo se consigue por otros caminos; allí donde nunca impera el antiguo Satán de la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. El viento no puede agitar una montaña. Ni el elogio ni la culpa mueven al hombre sabio.

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