INSTRUCCIÓN

Índice

Bhagavad Gita
El Ego
Causa y Efecto
La Máscara
La Mujer y el Simbolismo Femenino
Tales de Mileto
La Escuela de Atenas
Las Siete Reglas de Paracelso

BHAGAVAD GITA


Por qué te preocupas sin motivo alguno?
A quien temes sin razón?
Quien te podría matar?
El alma no nace, ni muere.
Cualquier cosa que pase,
pasará por tu bien;
lo que este sucediendo,
está sucediendo para bien;
lo que vaya a pasar,
también sucederá para bien.

No debes lamentarte por el pasado.
No debes preocuparte por el futuro.
El presente está sucediendo.. .
Qué perdida te hace llorar?
Que has traído contigo,
¿Que crees que has perdido?

¿Que has producido,
Que piensas que se ha destruido?
No has dado nada,
ustedes no han traído nada consigo,
cualquier cosa que posean, la han recibido aquí.
Cualquier cosa que hayan tomado, la tomaron de Dios.
Lo que sea que hayan dado, se lo han dado a Él.
Ustedes llegaron con las manos vacías,
y regrasaran con las manos vacías.

Cualquier cosa que posean hoy,
pertenecía a otra persona el día de ayer y
pertenecerá a otra diferente el día de mañana.
Erroneamente ustedes han disfrutado de
esa idea
de pertenencia.
Es esta falsa felicidad
la causa de sus penas.

El cambio es la ley del universo.
Lo que ustedes consideran como muerte,
es en realidad la vida.
En cualquier momento podrian
ser millonarios,
y en el siguiente pueden
caer en pobreza.

Tuyos y míos, grandes y pequeños…
borren esas ideas de su mente.
Entonces todo les pertenecerá y todos serán dueños.
Ese cuerpo no les pertenece,
tampoco ustedes son de ese cuerpo.
El cuerpo esta formado por fuego, agua, aire, tierra y
eter, y retornará en estos elementos.
Pero el alma es permanente – así que
¿Quien eres realmente?

Dediquen su ser a Dios.
Él es el único que deben confiar.
Quienes conocen esta verdad son por siempre
libres de temor, preocupación y dolor.
Hagas lo que hagas,
hazlo dedicado como una ofrenda a Dios.
Esto les llevará a experimentar
la alegría, la libertad y la vida por siempre.

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EL EGO

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CAUSA Y EFECTO

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LA MÁSCARA

Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.

Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara.

Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara.

Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara.

Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar, es la máscara.

Me pongo una máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras, es precisamente lo que impido con ellas.

-GILBERT BRENSON

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LA MUJER Y EL SIMBOLISMO FEMENINO

Tres magas en una: Circe, Pasífae y Medea como modelo de las Artes Mágicas y Teúrgicas

Estas tres magas de la antigua Grecia tienen una genealogía común. De hecho Circe y Pasífae son hermanas, hijas de Helios y Perses, y Medea es sobrina de ambas. A las tres se les reconoce un profundo conocimiento y dominio de diversas mancias y pueden ser consideradas como una sola entidad que revela distintas facetas de las artes mágicas, desde las vulgares e inferiores hasta sus más altas realizaciones.

Nos dice la mitología que Circe vive en la isla de Ea, y que sirviéndose de filtros y pócimas transforma en animales a todos aquellos que osan franquear sus dominios. En su viaje de regreso hacia Itaca, Ulises recala en la isla de la hechicera, siendo el único de la tripulación que se salva del maleficio de ser convertido en cerdo. Así lo relata Ovidio en su Metamorfosis:

“Ella está sentada en un hermoso lugar apartado en un trono solemne y, revestida de un resplandeciente manto, se cubre por encima con un velo de oro. Juntamente las Nereidas y las Ninfas, que no tiran de vellón alguno moviendo los dedos ni sacan hebras que los sigan, clasifican plantas y distribuyen sin orden alguno flores esparcidas en los cestos y hierbas que se distinguen por sus colores. Ella en persona supervisa el trabajo que éstas realizan, ella conoce cuál es la utilidad o en qué hoja está, cuál es la mejor combinación para las mixturas y examina, mirándolas con atención, las hierbas que han sido clasificadas. Cuando ella nos vio, tras haber dicho y recibido los saludos, relajó su rostro y correspondió con augurios a los buenos deseos; y, sin tardanza, ordena mezclar cebada de tostado grano, miel, la fuerza del vino puro con leche a la que se le ha añadido el cuajo, y añade jugos que se ocultan disimuladamente bajo este dulce sabor. Recibimos las copas que nos da con su diestra sagrada. Tan pronto como sedientos con boca seca las apuramos y la cruel diosa tocó con su vara la punta de nuestros cabellos (me da vergüenza y lo voy a contar), empecé a erizarme con cerdas y a no poder hablar ya, a emitir en lugar de palabras un ronco murmullo y a inclinar hacia tierra todo mi rostro y sentí que mi boca se endurecía en un encorvado hocico, que el cuello se hinchaba con músculos, y con la parte con la que hacía poco yo había cogido la copa di pasos; y junto con los que habían soportado las mismas cosas (tanto poder tienen las pócimas) soy encerrado en una pocilga y vimos que sólo Euríloco (Ulises) estaba libre de la forma de cerdo: sólo él rechazó la copa que se le había ofrecido; si él no la hubiese evitado, todavía ahora permanecería yo como una parte del ganado provisto de cerdas y no hubiese llegado ante Circe como vengador Ulises, sabedor por él de tamaña desgracia. (Ovidio, Metamorfosis, Libro XIV, canto 261-292)

Circe retiene a Ulises a su vera durante un año, pero después lo deja partir, proporcionándole los medios para vencer a los monstruos Escila y Caribdis y enviándolo también al profeta Tiresias que le augurará el feliz término de su viaje. Gracias al conocimiento de los secretos ocultos que le revela Circe, el héroe sorteará muchos de los peligros que le esperan, aprendiendo entre otras cosas a aprovechar la fuerza de sus enemigos para proseguir su camino de retorno a Itaca.

La maga pronuncia sortilegios e invocaciones, aplica ungüentos y pomadas para operar transformaciones, para hacer mudar de estado, para atar y desatar, atrapar o liberar. Pueden tomarse todas estas metamorfosis inducidas por la hechicera desde una perspectiva simplemente literal, pero más que una magia fenomenológica y por tanto inferior, interesa concebir sus facetas más altas, o sea reconocerla como la concatenación de los estados del ser universal, con sus grados y modalidades todos ellos vinculados entre sí. Por lo que las distintas formas, entidades, espíritus o númenes que conforman esta trama tan compleja son el símbolo de los diferentes modos en que se manifiesta el ser único, que se reviste de muchos mantos, facetas o apariencias para conocerse a sí mismo, creando y recreando un mosaico multicolor y poliforme, poblado de indefinidas variaciones que son las proyecciones especulares de las ideas y arquetipos informales fruto de su Pensamiento.

Y desde el punto de vista del ser humano que desea conocerse, o sea ser uno con el ser universal, la magia es el arte que hace consciente esta concatenación, estos vínculos y relaciones secretas de todos los mundos o planos, que deben religarse en el interior de la conciencia de la maga desde el momento que emprende el viaje iniciático. ¿Quién no se ha visualizado a sí mismo bajo la apariencia de un cisne, una serpiente, un centauro, un jaguar o un delfín? ¿Y no somos en ocasiones tan etéreos que ni forma poseemos, o a lo sumo encarnamos una brisa, o una llama, aunque también nos vivamos como una piedra tosca o un refulgente diamante? ¿Y en otros instantes, acaso no nos vemos medio humanos medio animales o vegetales, o como seres angélicos o monstruosos? No por serlo literalmente, sino concibiendo que todas estas posibilidades coexisten en el seno del ser humano, microcosmos que reproduce en miniatura la vasta riqueza del universo.

La maga, tal cual Circe, como iniciadora en estos misterios del ser, induce a su alma a adoptar indefinidas formas, subiendo y bajando por la escala de la conciencia, y también provoca escisiones en aquellos que se acercan a sus dominios y quieren franquear la existencia plana, lineal y monótona carente de sentido en la que se hallan instalados. Hay un finísimo velo que separa la magia que nunca busca fines ni resultados concretos, sino solamente ritmarse al ritmo del ser y ser todo lo que es, de la magia intencional, rebajada y ligada al poder individual y a la posesión.

Han abundado y todavía abundan las magas de corto horizonte intelectual, pero las hay también que no son movidas por ningún afán concreto, limitado o material, ni mucho menos por el deseo de revestirse de ciertos poderes psíquicos. Son seres que viven camuflados en medio del mundo, pero abiertos a los embates cósmicos, comprometidos con ritos internos de conocimiento que les llevan a experimentar todo cuanto es y no es, sin contradicción ni dualidad.

Bruja del pintor contenporáneo Tiziano

Pasífae, hermana de Circe y esposa del rey Minos de Creta, se siente atraída por el toro blanco de Poseidón que su marido recibió del dios, y tanto es su deseo que el ingenioso Dédalo le fabrica una ternera en madera de grandes dimensiones dentro de la cual se intruducirá la maga, consiguiendo de este modo unirse al animal y concebir al Minotauro, ser humano con cabeza de toro que debido a su fiereza será encerrado en el centro de un laberinto diseñado por el mismo Dédalo.

Pasifae y Dédalo

Las uniones contranatura, como ésta de la mujer y el toro, o siglos más adelante la de la bruja con el diablo escondido bajo la apariencia de macho cabrío, engendran seres fabulosos, extraordinarios, y están presentes por doquier en la mitología y en las expresiones culturales tanto de Occidente como de Oriente. Recordemos que el Angel de la Luz, Lucifer, entidad espiritual muy alta, cae de su sitial y deviene un reflejo invertido de su energía emparentada con la luz que emana del intelecto o con la visión de eternidad; pero esta energía seguirá ejerciendo su potente atracción sobre aquellos seres dispuestos a mecerse en el juego de las potencias cósmicas utilizándolas como soporte para recuperar el sentido de eternidad o de inmortalidad olvidado. Las brujas, magas o hechiceras reconocen dicha fuerza ctónica o telúrica de signo invertido, la invocan con todo el temor, copulan con ella en el Aquelarre o como Pasífae escondiéndose en la ingeniosa vaca, y utilizan su empuje para emprender un vuelo vertical ascendente a través de todos los estados de la conciencia que se sintetizan en el de Unidad o Eternidad.

Los primeros frutos de esas uniones “prohibidas” por la oficialidad suelen ser entidades entre humanas y animales, símbolo de las energías exacerbantes del cosmos, bestiales y destructivas si no son domadas con destreza, pero también profundamente generativas y fecundas si se viven dentro del proceso iniciático y se emplea todo su vigor invirtiendo su sentido descendente y poniéndolo al servicio del vuelo ascendente del alma.

Por eso no hay que rechazarlas, sino reconocerlas y mantenerlas circunscritas en un espacio delimitado, como se hace con el Minotauro dentro del laberinto, y darles el nutriente necesario para que no se desboquen y su ira arrase con todo. En este sentido las 7 doncellas y los 7 jóvenes sacrificados cada año para el Minotauro alimentan esa fuerza, deviniendo el fuego necesario para cocer la obra transmutatoria. Hay un Minotauro siempre vivo en el centro del dédalo, como hay un diablo siempre vivo en la entraña de la tierra, o en la caverna del corazón de la maga que atiza constantemente el fuego para, a través de su calor y luz, acceder a otros ámbitos más luminosos de su conciencia.

Esta “cocción” engendra y pare nuevos vástagos. Pasífae no sólo alumbra al Minotauro, sino también a Fedra “La Brillante” y Ariadna, “La de gran pureza”, hija que simboliza justamente el alma que se va purificando; ánima receptiva que madeja el hilo dorado de la Tradición, única guía verdadera en el camino de Conocimiento, que le será ofrecida por la doncella a Teseo cuando éste accede al laberinto para luchar contra el Minotauro, y que le ayudará a encontrar de nuevo la salida una vez ha vencido a la fiera.

Es Ariadna quien entrega el ovillo a Teseo y lo sostiene hasta el retorno victorioso del héroe. Los jóvenes entonces se unen, los opuestos se conjugan, y se hacen a la mar en pos de nuevas conquistas. El viaje interno no se detiene. Llegan a la isla de Naxos, y aprovechando un instante en que Ariadna es vencida por el sueño, Teseo la abandona. En el largo camino de Conocimiento se producen muchas pérdidas y desprendimientos, la maga se va despojando de velos, de pequeñas o grandes ataduras, pero ella sigue firme en el estudio del símbolo y la práctica del rito.


Aparece entonces Dioniso, dios de la naturaleza, de la inspiración arrebatadora y el promotor del furor mistérico. El alma de Ariadna aspira a más y se deja raptar por Baco, conocido también como el dios del vino, de la embriaguez y el instigador de las bacanales (anticipo pagano de los aquelarres medioevales y renacentistas) , ritos antiquísimos en los que se da rienda suelta a energías transgresoras y por tanto liberadoras, de ahí también el epíteto de “Padre liberador” con el que se conoce a Dioniso, pues en verdad este desenfreno enmarcado en un acto ritual y sagrado corta cadenas mentales y ayuda al alma a emprender vuelos más altos. Ariadna se desposa entonces con el dios.

El séquito de Baco lo integraban faunos, silenos y ménades, mujeres que lanzaban gritos mientras cantaban y danzaban desmelenadas y con el pecho descubierto provocando el delirio y el éxtasis. Se les atribuía la facultad de hacer manar leche, miel y vino de los árboles. Estos festejos llamados bacanales forman parte del legado greco-romano y son ritos ancestrales de regeneración y liberación, celebraciones que a partir del siglo II d. C. fueron estrictamente vigiladas y reguladas, y más adelante, ya en la Edad Media, cruelmente perseguidas, prohibidas, y quemados en la hoguera los que en ellas participaban.

Pero el alma pura, cual la de Ariadna, no teme entregarse a estos ritos catárticos, justamente porque promueven roturas en los estados inferiores de la conciencia, posibilitando así la vivencia de otros ocultos o hasta ahora inadvertidos, que sin embargo pueden ser aprehendidos, experimentados, vividos. Ariadna no se conforma con lo conocido, tan es así que de la mano del delirio báquico es ascendida al Olimpo, donde Dioniso le regala una corona de oro, que tras su muerte se convierte en una constelación, la Corona Boreal, expresión de la culminación de la obra transmutatoria que en todo momento promueve Amor a través de la magia, de ahí que dicha corona le sea impuesta a Ariadna por Afrodita o Venus, la diosa de la energía cohesionadora y unitiva del Cosmos.

Y si Circe revela las transmutaciones (vistas como metamorfosis) que se operan en el alma de la maga, y Ariadna hija de Pasífae traza el eje vertical ascendente que recorre el ánima para unirse definitivamente con el Espíritu, guiada siempre por el hilo de la Tradición y dejándose arrebatar por los heroicos furores, Medea, la maga que completa esta trilogía, advierte de los peligros y delitos en que puede incurrir aquélla que se deja tentar y se desvía del camino iniciático. Medea es hija de Eetes, rey de la Cólquide, hermano de Circe y Pasífae, en cuyo reino se custodia celosamente el Vellocino de Oro, zalea de un carnero áureo que estaba clavada en un roble de un bosque de esa región y al que se daba culto, pues a lomos de ese animal sagrado llegó Frixo escapando de quien quería matarlo. En agradecimiento al rey que lo acogió, el joven sacrificó el carnero a Zeus y ofreció el Vellocino a Eetes, que lo consagró a Ares. La expedición de los argonautas encabezada por Jasón llega a esas tierras para hacerse con el Vellocino, y Medea, enamorada ciegamente de Jasón, traiciona a su padre y ayuda al héroe con sus artes mágicas para hacerse con la zalea dorada del carnero. Con un filtro consigue adormecer al dragón que vigila día y noche al Vellocino y se lo entrega a su amado.

Pero además, para ayudar a huir a los Argonautas, Medea despedaza a su propio hermano, de manera que el rey Eetes se va deteniendo para recoger los miembros dispersos de su hijo y así consiguen escapar con el botín sagrado. Medea seguirá poniendo en práctica muchas de sus artes para proteger a Jasón ante los peligros que lo acechan, hasta que consiguen llegar al reino del joven cuya corona ha usurpado su tío Pelias. Pero primero Jasón se encuentra con su padre Esón, ya muy anciano, y le pide encarecidamente a Medea que lo rejuvenezca con sus poderes. Con este rito tan complejo, la maga simboliza la posibilidad de regeneración que se produce al morir el hombre viejo y nacer el iniciado en los misterios. Ovidio así lo relata en Metamorfosis:

“Al llegar se detuvo más acá del umbral y de las puertas, y está cubierta sólo por el cielo y rechaza los varoniles abrazos y levanta dos altares de césped, en la derecha el de Hécate y en la izquierda el de Juventud. Después de que los rodeó de verbenas y de ramos silvestres, en dos fosas con tierra sacada no lejos de allí hace sacrificios y clava el cuchillo en la garganta de negro vellón e inunda las amplias zanjas con sangre. Vertiendo después encima jarras de caliente leche, al mismo tiempo profiere sus conjuros y calma a las divinidades de la tierra y ruega al rey de las sombras y a su esposa raptada que no se apresuren a arrebatar el aliento vital de los miembros del anciano. Cuando los hubo aplacado con sus ruegos y con un prolongado murmullo, ordenó que se sacara al aire libre el exhausto cuerpo de Esón y, tras haberlo relajado con su sortilegio hasta un sueño total, semejante a uno sin vida lo extendió sobre las hierbas dispuestas en capas. Ordena que lejos de aquí se vaya el Esónida, que lejos de aquí se vayan los siervos y les aconseja apartar sus ojos profanos de los misterios. Huyen como se les había ordenado; Medea, con los cabellos en desorden a manera de las Bacantes, da vueltas en torno a los altares que chisporrotean y tiñe en la fosa negra por la sangre las ramificadas antorchas y, una vez impregnadas, las enciende en los altares gemelos y tres veces purifica al anciano con llamas, tres veces con agua, tres con azufre. Entretanto en un caldero de bronce allí colocado está hirviendo el potente brebaje y salta y blanquea de esponjosas espumas. En él cuece las raíces cortadas en el valle hemonio y las semillas y las flores y los negros jugos. Añade piedras conseguidas en el extremo Oriente y las arenas que lava el mar Océano con su flujo y reflujo; incorpora también escarcha recogida bajo la luna que ilumina toda la noche y las funestas alas de un vampiro con su propia carne y las entrañas de un mudable lobo, que acostumbra a cambiar su rostro de fiera en hombre; y no le faltó a todo esto la membrana escamosa de una delgada culebra venenosa del país de los cínifes y el hígado de un ciervo de larga vida, a los que añade además el pico y la cabeza de una corneja que ha aguantado nueve generaciones. Después de que con éstas y otras mil cosas sin nombre organizó la bárbara empresa más que mortal, con una rama, seca desde hacía ya tiempo, de un olivo lo removió todo y mezcla lo de abajo con lo de arriba. He aquí que el viejo madero agitado en el caliente caldero de bronce se pone primeramente verde y poco después se reviste de ramas y de repente se carga de pesadas aceitunas; y, por donde quiera que el fuego ha echado fuera las espumas del cóncavo caldero y las gotas calientes cayeron a tierra, el suelo se cubre de primavera y surgen flores y blandos pastos. Tan pronto como vio esto, Medea empuñando una espada, seccionó la garganta del anciano y, dejando salir la sangre antigua, la llena con sus jugos; una vez que Esón los embebió recibiéndolos por la boca o por la herida, su barba y sus cabellos, despojados de canicie, adoptaron un color negro, huye expulsada la escualidez, se alejan la palidez y la decrepitud y las profundas arrugas se llenan de carne añadida y sus miembros rebosan de vigor; Esón se maravilla y recuerda que él era así en otro tiempo cuarenta años atras”. (Ovidio, Metamorfosis, Libro VII, canto 240-295)

Más adelante, Medea engaña a las hijas del tirano Pelias haciéndoles creer que hirviendo en un caldero los miembros de su padre lo devolverán a la juventud, sin revelarles empero los secretos de su arte. Descubierto el horror del crimen instigado por la hechicera, la pareja es expulsada y debe refugiarse durante 10 años en Corinto, donde vivirán felices, pero pasado ese tiempo, Jasón, violando el juramento de matrimonio con Medea, la abandona para desposarse con Glauce, y entonces la venganza de la maga adquiere sus tintes más cruentos. Mata a los dos hijos habidos con Jasón…

Y huye con un carro tirado por dos dragones regalo de su abuelo Helios. Tras un largo periplo, la maga retorna a su tierra, donde también dará muerte a Perses, que había traicionado al rey Eetes usurpándole su trono. Así Medea restablece la traición a su linaje que había cometido entregando el Vellocino a Jasón y uniéndose a él arrastrada por unas energías compulsivas que la pierden por los recovecos del alma inferior, tan llena de deseos, obsesiones, emociones, fobias y anhelos que de no recibir el soplo del alma superior y del Espíritu conducen a callejones sin salida.

Diversos peligros y trampas acechan constantemente a la maga; lo más vil, empero, es traicionar el fin último de sus búsquedas y operaciones, que es el de la realización metafísica, sustituyéndolo por la satisfacción de pasiones o deseos demasiado humanos que además nunca llegan a saciarse. La posesión, en cualquiera de sus formas, es otro de los grandes escollos; el afán por ser dueño del otro, el pretender manejar los hilos de la vida propia o de los semejantes, el acaparar poder, saber, dinero, prestigio o fama, es decir la ignorante ceguera de la individualidad prepotente y soberbia que se cree demasiado a sí misma e intenta suplantar al Yo único y supraindividual que no es propiedad de nadie.
Medea sucumbe ante muchos de estos engaños, se deja arrastrar por la ilusión, las fantasías, los anhelos, etc., pero invirtiendo el sentido descendente de estas fuerzas, liberada de su esposo, hijos y ataduras mentales, acaba por retornar a su origen, a la Cólquide, imagen del centro inmutable que le devuelve el recuerdo de su auténtica identidad. Sola y sin nada a lo que asirse, rompe las cadenas de una existencia dual y dividida y se reintegra a su verdadera morada.
Tres magas en una nos han revelado ciertas pautas del proceso cosmogónico análogo al del camino iniciático, y al igual que el gesto de las Tres Gracias, nos indican que la magia y sus leyes se reciben, se aceptan y se devuelven, y que de esta danza reiterativa y siempre renovada se sale por una puerta estrecha hacia el Infinito.

TALES DE MILETO

Nació en Tebas, en el año  625 A.C.
Murió en Atenas en el  547 A.C. a los 78 años

Filósofo Griego, fundador de la escuela Jónica,  considerado como uno de los 7 sabios de Grecia. Matemático, astrónomo, y un gran pensador.

Tales de Mileto viajó a Egipto, donde realizó estudios y entró en contacto con los misterios de la religión egipcia.

Se atribuye a él, la previsión de un eclipse de Sol, en el año 585 AC, y se dice que fue el primero en dar una explicación lógica a las ocurrencias de los eclipses.
También realizó una hazaña increíble: su talento matemático era tan poco común, que consiguió establecer con precisión la altura de las pirámides, con sólo medir la sombra que proyectan.

Se destacó principalmente por sus trabajos en filosofía y matemáticas. Se le atribuyen las primeras demostraciones de teoremas geométricos mediante el raciocinio lógico y fue por estos trabajos que se le considera el Padre de la Geometría. Fue el primero en sustentar que la Luna brillaba por reflejo del Sol, y por consiguiente, determinó el número exacto de días que contiene un año.

Para probar que su conocimiento podía tener utilidad práctica, afirmó que un determinado año, la recolección de aceitunas sería excepcional. Entonces él arrendó la mayoría de las destilerías de aceite de Mileto. Con esta maniobra ganó buen dinero, con el sólo propósito de hacer callar a los que decían que la filosofía sólo era un capricho de los ociosos.

Las 9 respuestas de un sabio

“Un sofista se aproximó a Tales de Mileto e intentó confundirlo con las preguntas más difíciles. Pero el sabio de Mileto estaba a la altura de la prueba. Respondió a todas las preguntas sin la menor vacilación y con la mayor exactitud”.

Trata de responde tú mismo las preguntas y asegúrate de tener una respuesta en tu mente antes de ver la respuesta de Tales de Mileto…

  1. Qué es lo más antiguo?
    Respuesta: Dios, porque siempre ha existido.
  1. Qué es lo más bello?
    Respuesta: El Universo, porque es obra de Dios
  1. Cuál es la mayor de todas las cosas?
    Respuesta: El Espacio, porque contiene todo lo creado.
  1. Qué es lo más constante?
    Respuesta: La esperanza, porque permanece en el hombre después de que lo ha perdido todo.
  1. Cuál es la mejor de todas las cosas?
    Respuesta: La Virtud, porque sin ella no existiría nada bueno.
  1. Cuál es la más rápida de todas las cosas?
    Respuesta: El Pensamiento, porque en menos de 1 minuto nos permite volar hasta los confines del universo.
  1. Cuál es la más fuerte de todas las cosas?
    Respuesta: La necesidad, porque es con lo que el hombre enfrenta todos los peligros de la vida.
  1. Cuál es la más fácil de todas las cosas?
    Respuesta: Dar consejos

…Pero cuando llegó a la novena pregunta, el sabio de Mileto dio una respuesta tan inesperada, que a su interlocutor sofista le pareció paradójica, …quizás porque no entendió su profundo significado…

  1. Cuál es la más difícil de todas las cosas?
    El sabio de Mileto respondió: “Conocerse a sí mismo.”

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LA ESCUELA DE ATENAS


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LAS SIETE REGLAS DE PARACELSO

1.- Lo primero es mejorar la salud. Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un hábito que debes a tu propia dignidad.

2.- Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza. Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3.- Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.

4.- Hay que olvidar toda ofensa, mas aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así de pronto, tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

5.- Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con las buenas influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos a veces luminosas ideas, susceptibles de cambiar toda una existencia. Con el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiará en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.

6.- Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. Por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7.- Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas tu espíritu no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes temer es a ti mismo. El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre. Si estudias atentamente a las personas de buena suerte, veras que intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que alegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte, la riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la dicha más duradera solo se consigue por otros caminos; allí donde nunca impera el antiguo Satán de la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. El viento no puede agitar una montaña. Ni el elogio ni la culpa mueven al hombre sabio.

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